Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Poesía Argentina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía Argentina. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de noviembre de 2009

"ME ENAMORÉ UNA VEZ" (Ranchera)




MODELO: Evelyn Tripp

Genialmente interpretado por Tita Merello

Letra de Canaro-Pelay
Ranchera grabada el 23-1-1933 en Buenos Aires
por Carlos Gardel, con las guitarras de
Barbieri, Riverol, Vivas y Pettorossi




Cuando quise yo quererte
vos no me quisiste
vos no me quisiste,
y ahora que querés prenderte
yo te doy alpiste
yo te doy alpiste;
cuando loco te seguía
y te perseguía
nunca te encontré,
y ahora que yo te he largado
porque me has cansado
me venís buscando,
y ahora que yo te he largado
me venís buscando
pero no hay de qué.

Yo soy así,
pa' que sepás,
y si te amaba ayer
ya no me interesás;
yo soy así
y sé por qué
y sé sincero ser
y me clavé.

Me enamoré una vez,
no me enamoro más,
a mí no me busqués
porque no me encontrás;
me enamoré una vez
y no me andés atrás
porque por más que andés
a mí no me engañás.

Cuando yo te di una cita
en el gallinero
en el gallinero,
me dejaste sin visita
y sin entrevero
y sin entrevero;
cuando te ofrecí mi boca
porque estaba loco
me quedé de a pie,
y ahora que tengo otra cosa
que es muy buena moza
querés que la deje,
y ahora que tengo otra cosa
querés que la deje
pero no hay de qué.

sábado, 17 de octubre de 2009

"...LAS MANOS DE MI MADRE..."









Fotografía: Pierre Gable



"Como pájaros en el aire"

Las manos de mi madre
son como pájaros en el aire
historias de cocina
entre sus alas heridas
de hambre.

Las manos de mi madre
saben que ocurre
por las mañanas
cuando amasa la vida
hornos de barro
pan de esperanza.

Las manos de mi madre
llegan al patio desde temprano
todo se vuelve fiesta
cuando ellas vuelan
junto a otros pájaros
junto a los pájaros
que aman la vida
y la construyen con el trabajo
arde la leña, harina y barro
lo cotidiano
se vuelve mágico.

Las manos de mi madre
me representan un cielo abierto
y un recuerdo añorado
trapos calientes en los inviernos.

Ellas se brindan cálidas
nobles, sinceras, limpias de todo
¿cómo serán las manos
del que las mueve
gracias al odio?




(Peteco Carabajal, cantautor argentino)












jueves, 15 de octubre de 2009

"VERBO IRREGULAR"




En 1967 en una manifestación pacifista la joven Jan Rose, se plantó con la flor delante de los soldados que protegían el Pentágono en Whashington y allí estaba Marc Riboud, fotógrafo de la Agencia Magnum, para convertir la escena en un icono histórico del pacifismo.

La realidad mucho más cruda, nos revela que la joven cayó en la droga y terminó por sufrir marginación.



"Yo amo
tú escribes
él sueña
nosotros cantáis
ellos matan"



(de "No negociable", Roberto Santoro, poeta argentino detenido y desaparecido durante la última dictadura militar)








miércoles, 14 de octubre de 2009

"Poesía... sufre de reuma tu seno derecho y yo a pie con mi patria dando tumbos..."



_____________________________________

Poesía: Roberto Santoro (Argentina)
Fotografía: Joel Peter Witkin (Estados Unidos)
_____________________________________




VI

Poesía
algo muy duro tengo que decirte
sufre de reuma tu seno derecho
y yo a pie con mi patria
dando tumbos


el puño
el ojo adentro de la vida
yo tengo un problema que
tratar conmigo
una pelea a mano limpia
resolverme una tarde con los otros
echarme a manos llenas
sobre el piso
estar con el aíre en las veredas
aquí no hay vuelta de hoja

pero de pronto con pirueta
enamorada
una pollera le juega un guiño
al sexo hambriento

Buenos Aíres
vamos
desnúdate conmigo
me duelen los hombros
de llevarte a cuestas
no puedo soportar más
tiempo sólo".


(Pedradas con mi patria, 1964, Roberto Santoro)







- Sobre el Poeta- Roberto Jorge Santoro (Buenos Aires, 1939 – detenido-desaparecido en 1977).
Tuvo varios oficios para poder subsistir: pintor, vendedor ambulante, puestero en un mercado, tipógrafo y preceptor en una escuela industrial, sin embargo, su contribución radica en la poesía. Fundó y dirigió El Barrilete, revista literaria donde por primera vez se dio cabida a los poetas del tango: Carlos de la Púa, Celedonio Flores, Homero Manzi. Otras publicaciones en las que colaboró fueron La Cosa, Gente de Buenos Aires, Papeles de Buenos Aires, La Pluma y La Palabra.

Santoro asumió siempre una actitud política militante. De ideas trosquistas, en la década del 60 se integró al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).
Roberto Jorge Santoro fue secuestrado por elementos del terrorismo de estado el 1 de junio de 1977, quienes se lo llevaron ilegalmente de su lugar de trabajo: la Escuela Nacional de Educación Técnica No. 25 "Teniente Primero de Artillería Fray Luis Beltrán", en la calle Saavedra del barrio de Once, donde el poeta prestaba servicio de preceptor con el cargo de subjefe.


- Fotografía- Joel Peter Witkin, nació el 13 de septiembre de 1939 en Brooklyn, Nueva York. Sus fotos suelen involucrar temas y cosas tales como muerte, sexo, cadáveres (o partes de ellos) y personas marginales como enanos, transexuales, hermafroditas o gente con deformaciones físicas. Sus complejos tableauxs a menudo evocan pasajes bíblicos o pinturas famosas. Esta naturaleza transgresora de su arte ha consternado a la opinión pública en repetidas ocasiones y ha provocado que lo acusen de explotador y que haya sido marginalizado como artista en diversas ocasiones.

Su acercamiento al proceso físico de la fotografía es altamente intuitivo que incluye manchar o rayar el negativo y una técnica de impresión con las manos en los químicos. Esta experimentación comenzó luego de ver un ambrotipo del siglo XIX de una mujer y su amante quien había sido arrancado.

lunes, 7 de septiembre de 2009

"CAMAS DESDE UN PESO" (Tuñon)


_______________________________________

Fotografía: Horacio Coppola (Argentina)
Villa Miseria sobre el Riachuelo, 1936
_______________________________________




"Camas desde un peso" (Enrique González Tuñón)

Éramos cinco y nunca nos dijimos más que las buenas noches. Mi compañero de la derecha tenía una empalagosa sonrisa de maniquí. Acercábase a su cama en puntas de pie para no turbar nuestro sueño y si nos sorprendía con los ojos abiertos, saludaba con amable inclinación de vendedor de tienda.

El de la izquierda, de rostro barbudo y sórdido, vivía en perpetua actitud de contrabando; ocultaba su ropa debajo del colchón, temeroso del robo o de la requisa, y encogíase como un culpable bajo las sábanas. Al atardecer dejaba el hostal y con las manos en los bolsillos de su sobretodo color avellana, ubicábase en la esquina de Corrientes y Talcahuano o en la de Victoria y Salta, a la espera del cliente que pagara a buen precio una mezcla de cocaína y bicarbonato preparado en combinación con la Nucha.

De los otros dos inquilinos, uno era un viejo canario, pedigüeño y llorón, que cantaba malagueñas al son de su guitarra asmática y pasaba el platillo de la miseria entre las mesas alcoholizadas de los cafetines de la ribera; y el último de la serie, un ex picapleitos doctorado en trapisondas y en el vivir de lo ajeno, ave negra en la mala, dolorido de reuma, cuyo catarro crónico rompía en una tos ronca el silencio de hospital del hospedaje.

Éramos cinco y cada uno de nosotros habitaba un mundo aparte.

Éramos cinco hombres y una única solidaridad de hambre dentro del caserón colonial venido a parador de pobres por argucia del dueño Solano que disimulaba con su profesión de hotelero los deterioros infames de su frustrada honestidad.

En el frente del caserón gris y tétrico, alumbraba la luz desoladora de un cartel:


CAMAS DESDE 1 $


El Ratero y Pelito Verde pagaron la vuelta de vino tinto. Pelito Verde escupió con ruido, desperezose y dijo:

—¿Por qué será que a esta hora siempre me acuerdo de la Chilena? Ya no viene por aquí con su perro atorrante. ¡Pobre animal! Vivía como nosotros, a salto de mata, comiendo sin hora fija y soñando también como nosotros en un mundo maravilloso, con perros atados con longaniza.

—A la Chilena la conocí cuando no levantaba dos pies del suelo —comentó el Ratero—. La seguí después muchacha y supe su rumbo. ¡Qué iba a hacer! Se entregó para pagar el alquiler. Siempre es más triste y más honrado que entregarse por un collar de fantasía.

—Lo que más me molesta es la desconfianza —dijo Indalecio—. La desconfianza es un vicio social arraigado en el género humano. Todo el mundo desconfía, hasta el minúsculo hombre que ocupa en la tierra un lugar inadvertido.

—¿Vos creés en Dios, Rata? –preguntó con tono pueril Pelito Verde.

Al Ratero le sorprendió la pregunta. Caviló un instante y luego, acanallando la sonrisa, respondió:

—No sé si existe o no existe. Pero, creo en Dios. Si no existe, paciencia, no habré perdido nada. Si por casualidad existe, iré con alguna ventaja al otro mundo.



Bayar, el dibujante de café concert, y algunos literatos anónimos y demacrados reuníanse en un rincón del Puchero Misterioso.

Bayar vivía miserablemente de su lápiz, que jamás tuvo un acierto. Los literatos anónimos y demacrados llevaban sendos rollos de papel debajo del brazo y solían canjearse pesadas lecturas de engendros que salían a la luz para sumergirse de inmediato en la oscuridad.

El más interesante de los contertulios era Gozalvo.

Murió en una cama del hospital Maciel, en Montevideo.

Era un hombre de exterior desaliñando, de palabra ceceada, de rostro picado de viruela y un ojo de vidrio que disentía en color del ojo natural, porque Gozalvo adquiría su stock de ojos de vidrio en los remates, sin otorgarle ninguna importancia al color. Así lo miraba a uno con dos miradas. La una azul, animada, clara. La otra quieta, extática, como un paisaje de tarjeta postal, unas veces en tono gris, otras verde, otras castaño oscuro.

Sus amigos habíanse forjado distintas opiniones de él.

Mientras unos afirmaban que llevaba en su alma una borra de espesa amargura como la que queda en el fondo de un vaso de vino de puro campeche, otros lo tildaban de anarquista y los más de reaccionario.

Quizá todos tuvieran razón, pues Gozalvo era un hombre contradictorio. Sentía predilección por Silverio Lanza y esta simpatía emanaba sin duda del odio común a la policía. También despachábase a su gusto contra la democracia. Para definir a Gozalvo habría que aceptar esa frase familiar que con modulación de perdonavidas suele aplicarse a los descarriados:

—Es un buen sujeto, pero… tiene sus cosas.



El sitio de Gozalvo fue ocupado por Bayar en la mesa de los hombres terminados. Bayar, de mentalidad inferior, pretendía ejercer con el pesimismo del hambre, la jefatura de los artistas demacrados.

Una noche, el dueño del Puchero Misterioso lo increpó:

—¿Por qué no trabaja? ¿Es que no hay un oficio mejor para usted que el de hacer garabatos? Aquí se come y se paga o no se come.

Bayar le replicó:

—Soy una bestia cansada. Mi cansancio es hereditario. Descanso por todo lo que sudaron mis infelices ascendientes.

Seguía la perorata en la mesa ante el atento silencio de los hombres terminados:

—Aunque tuviera ganas de trabajar, ¿para qué voy a realizar mi obra? ¿Para distraer a los burgueses? Los artistas somos víctimas de un estado social. Todos nosotros tenemos imaginación; lo que nos falta es dinero. ¿Para qué sirve el talento si no podemos pagar con talento un plato de sopa? Estoy harto del Puchero Misterioso y ando con el estómago estragado por esta comida despreciable. ¡Y somos inteligentes! Mi madre me vio marchar de su lado con pena y una vecina le dijo:

—Es lástima. Ese muchacho no sabe aprovechar su inteligencia.

Tenía mucha razón. Nosotros somos perros. Nuestro ladrido es apenas el llanto del can que se ha quedado fuera y se pega al portal. Las cosas se arreglarían si de perros que somos nos convirtiéramos en lobos.



No tengo un cobre. No tengo a quien pedir un cobre. He agotado todos los recursos. Desde hace ocho día me alimento con café con leche y me voy sin pagar de las lecherías aprovechando el menor descuido del mozo. Tengo en la pituitaria ese olor de la leche recalentada.

He digerido ya mi honestidad. Pienso que después de todo soy un hombre liberado; un hombre que arrojó por la ventanilla de su desván de miseria el lastre inútil de la honestidad.

Al fin de cuentas, ¿qué es un hombre honesto? Un fabricante que explota a cientos de obreros, paga impuestos cuando no puede eludirlos con una coima, cumple con las reglamentaciones legales, engorda, cohabita con libreta de registro civil, educa a sus hijos en la misma escuela, come con voluptuosidad animal, ocupa su butaca en el teatro, se deleita con la música empalagosa, erupta y se duerme pacíficamente, es un hombre honesto.

El empleado que acepta su situación de súbdito, escala puestos, es el perfecto alcahuete del amo, vende a sus compañeros por mucho menos de treinta dineros, obedece al horario, goza su licencia, fabrica hijos y pavonea con la mujer preñada, es un hombre honesto y, además, un hombre que mira por su porvenir.

El funcionario que usufructúa una posición holgada conquistada horizontalmente por su cónyuge; el canalla político que alienta encomiásticas aspiraciones de inmortalidad, son señores honestos.

Estoy harto de la honestidad. Harto de las personas honestas. Asqueado de la mediocridad con dos patas. El abdomen burgués me produce asco. Me indigna la injuria de esa bestia que se nutre junto a la vidriera del restaurant abofeteando a la miseria que pasa. La imparcialidad me revienta e igual me acontece con la vida normal. ¿Qué es la vida normal? Vivir sin una aspiración, vegetar pasivamente. No tener jamás un sueño luminoso ni alumbrar la oscura existencia con un rayo de locura.

¿Para qué quiero cien años de vida normal? La rabia se transforma en lástima y compadezco a esas pobres criaturas normales que quedan bien con todo el mundo. Con la ley y con Dios. Para obtener su asiento en el paraíso les basta con la señal de la cruz a la hora de dormir. Y después de la señal de la cruz bajo las abrigadas cobijas, el compadecer a los desdichados que se mueren de frío en los umbrales inhóspitos.

No tengo un cobre. No tengo honestidad. La he regalado al mundo. Venga en buena hora la locura, la ardiente locura de un sueño que será mi eternidad. Comprendo al individuo estrafalario que vivaba a los faroles encaramado en un poste telegráfico, pues de cada farol un día no lejano será necesario colgar un canalla.

He llegado al hotel. En la puerta recórtanse las figuras de los facinerosos. Al acercarme me observan con minuciosidad de policías y en el instante de trasponer el umbral uno de ellos musita:

—Parece un “chorro”.

Voy subiendo la escalera del hotel y el edificio me pesa sobre el alma. Por primera vez cuento los peldaños. Son sesenta y cada uno se empina en mi orfandad. En el “hall” descubro a un amigo de otros tiempos y siento que me mortificaría si supiera que todas las noches duermo allí, porque me humillaría con sonreír compasivo. Y en el momento en que me decido a explicarle que he perdido el tren –un tren cualquiera que pudiera llevarme a un hogar— el hombre del “hall” descubre mi intención y no me da tiempo a mentir. Con sorna, seguro de que me está haciendo daño deja caer estas palabras:

—Amigo, hoy no hay cama para usted. Ni de un peso, ni de un peso cincuenta.

El hambre es la cruda realidad de la tierra. ¿Siempre el hambre? ¿Siempre el hambre? Sí, señores. Vivimos en perpetua pelea rabiosa despedazándonos entre hermanos por el pan de todos los días. El pan que guarda en su miga el espíritu de Dios está manchado de lágrimas y de sangre.

Digo que todo puede estar bien: el mundo, el alma, el misterio de la otra orilla del cielo y de la tierra. Pero, ¿y cuando un ser humano no tiene qué comer?

¿Y cuando un pobre tipo camina horadando vidrieras o con la vista fija en el pavimento en la búsqueda infructuosa de una moneda?

—Rata: ¿vos conocés el hambre?

—¡Pchs! Le he visto la facha y te la regalo. Cuando uno anda en la mala y le toca ayunar se aprieta el cinturón. Así llega el día en que el cinturón es una simple argollita, un anillo de cuero colocado en la mitad del esqueleto.

—El anillo de compromiso con la muerte.

Indalecio estiró sus piernas debajo de la mesa y Pelito Verde lo amonestó:

—Che, largo, encogé las patas. Para estirarlas tenés tiempo.

Fumaba pensando mi cigarrillo.

—Vamos a ver –dijo Indalecio—; supongamos que usted ha comido como un fraile. ¿Y de ahí? ¿Eso es todo? Usted seguirá siendo un disconforme, un eterno descontento.

—Pero, por lo menos, dejaría solucionado un torturante problema. El hambre es terrible porque no deja lugar a otro sufrimiento. Yo no puedo pensar en mi vida interior porque mi existencia no está asegurada. La preocupación miserable del pan despedaza las inquietudes espirituales. Más me aburre a mí la miseria cotidiana que al hombre satisfecho la lectura monótona de mis hambres.

Pelito Verde, en un bostezo, cerrando sus quijadas de burro viejo, le preguntó al Rata:

—¿Querés decirme quién fue el inventor del hambre? El Rata rascose la sucia pelambrera, se acomodó la descolorida gorra y, al tiempo que probaba su puntería sobre el aserrín de la salivera, respondió:

—El inventor del hambre fue Dios.



  • Enrique González Tuñón nació en Buenos Aires en 1901 y murió en Cosquín, provincia de Córdoba, en 1943. Fue cuentista, periodista y ocasionalmente novelista.

miércoles, 26 de agosto de 2009

"ENGAÑA"/ Gustavo Cerati


Emma Tempest Photography

http://www.emmatempest.com/




"ENGAÑA"




Todo comenzó
en un cuarto que olvidé
el roce de la seda
la despertaba
frente al ventanal
nos pusimos a jugar
a decirnos la verdad
que más engaña saber

Recuerdo el mar
soñe estar aquí
y no recuerdo despertar

Empieza bien
y no hay retorno a aquel furor
se rompe la canción
apenas duele
tal vez me engañe
y es el riesgo de correr
no puedo competir
con la real locura, oh no

Recuerdo el mar...
Ya no confiaba despertar.
Tal vez me engañe (engaña)...


("Engaña", Gustavo Cerati en su álbum "Bocanada")

jueves, 13 de agosto de 2009

"TODAS LAS HOJAS SON DEL VIENTO"

( Diane Arbus, autorretrato, 1945. Embarazada de unos 5 o 6 meses)



(Junto con su hijo)


"Todas las hojas son del viento"
Pescado Rabioso (Rock argentino)



"Cuida bien al niño
Cuida bien su mente
Dale el sol de Enero
Dale un vientre blanco
Dale tibia leche de tu cuerpo

Todas las hojas son del viento
ya que él las mueve hasta en la muerte
Todas las hojas son del viento
menos la luz del sol

Hoy que un hijo hiciste
Cambia ya tu mente
Cuídalo de drogas
nunca lo reprimas
Dale el áurea misma de tu sexo".



viernes, 7 de agosto de 2009

"ENCUENTRO" (María Fernanda Caccaviello)


(Fotografía: Grete Stern
"En el andén", 1949)







Se desliza por la sombra hacia su mitad

Las teclas golpean furiosas, intentan, intentan.

Ella está secando los minutos, los cuelga, penden de un hilo. Está sentada. Él se acelera, es una serpiente húmeda. Las notas chocan, molestan, molestan.

Ella lo vé, pega un salto, se desafina en el aíre y el té cae por la garganta como una espera de plomo.

El reptil se calma, sabe que no es la hora, el tiempo moja todavía. Se detienen, la lengua, los ojos, la ausencia de brazos y piernas lo delatan. Sangre fría que le quema.



Ella apoya la taza, mira el reloj. Afuera el piano, el reflejo del sonido, las escamas temblando.



Ella apoya la taza, mira el reloj. Las teclas golpean, las notas que chocan, la noche que llora.



Ella apoya la taza, mira el reloj, abandona la silla, abre la carta.



Las agujas hieren, las letras caminan, la mirada se clava, la ventana que tienta, la cortina que flota, el silencio soñando, el despegue violento y la danza de espera que raya las luces...



Ella apoya la taza, mira el reloj, sus manos la atrapan.

Él muerde el deseo, cambia de piel. La sangre bulle de veneno.







(María Fernanda Caccaviello, en "Lágrimas bajo los pies")




miércoles, 29 de abril de 2009

ARTURO AGUIAR + OLIVERIO GIRONDO








____________________________

Fotografía: Arturo Aguiar(Argentina,1963)

www.arturoaguiar.com/
____________________________





Me asomo a los ladridos.

¿Qué hace este árbol despierto?

Las sombras no se apartan,
se aprietan a sus cuerpos.

No me agrada esta calma,
este silencio muerto,
sin carne,
puro hueso.

A través de la veta, mineral, de una nube,
aparece la luna.

Ya me lo sospechaba.

¿Qué hacer?
¿Qué hacer?

La miro.
Quiero ulular.
No puedo.



(Oliverio Girondo, "Nocturnos")


HALSMAN + COCTEAU + GIRONDO


Fotografía: Phillippe Halsman


"Jean Cocteau es un ruiseñor mecánico a quien le ha dado cuerda Ronsard"

(Oliverio Girondo, "Membretes")

martes, 28 de abril de 2009

"HAY DIAS EN QUE YO NO SOY MÁS QUE UNA PATADA"


********************************************

Fotografía: Phillippe Halsman

Nació en Letonia en 1906, y murió el 25 Junio de 1979 en New York.

http://www.npg.si.edu/exh/halsman/intro.htm


********************************************



Hay días en que yo no soy más que una patada, únicamente una patada. ¿Pasa una motocicleta? ¡Gol!... en la ventana de un quinto piso. ¿Se detiene una calva?... Allá va por el aire hasta ensartarse en algún pararrayos. ¿Un automóvil frena al llegar a una esquina? Instalado de una sola patada en alguna buhardilla.

¡Al traste con los frascos de las farmacias, con los artefactos de luz eléctrica, con los números de las puertas de calle!

Cuando comienzo a dar patadas, es inútil que quiera contenerme. Necesito derrumbar las cornisas, los mingitorios, los tranvías. Necesito entrar —¡a patadas!— en los escaparates y sacar —¡a patadas!— todos los maniquíes a la calle. No logro tranquilizarme, estar contento, hasta que, no destruyo las obras de salubridad, los edificios públicos. Nada me satisface tanto como hacer estallar, de una patada, los gasómetros y los arcos voltaicos. Preferiría morir antes que renunciar a que los faroles describan una trayectoria de cohete y caigan, patas arriba, entre los brazos de los árboles.

A patadas con el cuerpo de bomberos, con las flores artificiales, con el bicarbonato. A patadas con los depósitos de agua, con las mujeres preñadas, con los tubos de ensayo.

Familias disueltas de una sola patada; cooperativas de consumo, fábricas de calzado; gente que no ha podido asegurarse, que ni siquiera tuvo tiempo de cambiarle el agua a las aceitunas... a los pececillos de color...



(Oliverio Girondo:"Espantapájaros, al alcance de todos", 1932)

"APUNTE CALLEJERO" (Oliverio Girondo)














_____________________________________

"THE EVANGELIST"


Magazine : Privé Asia - winter 2008


Photographer : Baldovino Barani




Stylist : Holly Suan Gray
Make-Up : Angie Pasley
Model : Elyse Sewell

______________________________________







"APUNTE CALLEJERO"

Por Oliverio Girondo (*)
de “20 poemas para ser leídos en el tranvía




En la terraza de un café hay una familia gris. Pasan unos senos bizcos buscando una sonrisa sobre las mesas. El ruido de los automóviles destiñe las hojas de los árboles. En un quino piso, alguien se crucifica al abrir de par en par una ventana.

Pienso en donde guardaré los quioscos, los faroles, los transeúntes, que se me entran por las pupilas. Me siento tan llenos que tengo miedo de estallar... Necesitaría dejar algún lastre sobre la vereda...

Al llegar a una esquina, mi sombra se separa de mí, y de pronto, se arroja entre las ruedas de un tranvía.






(*) Oliverio Girondo: Poeta argentino nacido en Buenos Aires en 1891, en el seno de una familia adinerada que le procuró una esmerada educación en importantes centros educativos europeos.
Estudió Derecho, y muy pronto, a raíz de sus contactos con los poetas exponentes de la vanguardia europea, publicó en 1922 su primer libro de poemas, «Veinte poemas para ser leídos en el tranvía», seguidos luego por «Calcomanías» en 1925, «Espantapájaros» en 1932, «Persuasión de los días» en 1942, «Campo nuestro» en 1946 y «En la masmédula» en 1954, obra que constituye en su trabajo más audaz en el campo de la poesía.
Al iniciarse la década de los años cincuenta, guiado por su interés en las artes plásticas, incursionó en la pintura con una marcada tendencia surrealista, gracias a su profundo conocimiento de la pintura francesa.
En 1961 sufrió un grave accidente que le disminuyó sus condiciones físicas. En 1965 viajó por última vez a Europa y a su regreso a Buenos Aires, falleció en 1967.




viernes, 17 de abril de 2009

"MARÍA" (Homero Manzi)


***************************************

Fotografía: Timothy Barnes
www.timothybarnes.com/

***************************************





"María"

Heroína de tango, te llamabas María.
Tenías ojos negros y ganas de soñar.
Me contabas historias que entonces te creía,
y hasta me hacían llorar.

Para mi adolescencia eras la Magdalena
del pecado inconsciente y del padre borracho.
Por eso tu palabra me llenaba de pena.
¡Es que era un buen muchacho...!

Te besaba en las manos, te recitaba versos
y te leía cuentos de Gogol.
Y cuando abandonábamos aquel antro perverso
íbamos a los parques a ver nacer el sol.

Una vez me pintaste la miseria de tu hogar.
Y al verme entristecido,
en un golpe de histeria te pusiste a llorar.

Te consolé juntando las palabras más buenas
y te ofrecí la salvación
y te hablé de una vida serena
donde se unían tu nombre y mi ilusión.

No volví a verte más desde aquel día.
Te perdiste en la sombra y vanamente te busqué.
Pensé en tu desamor, en tu falsía,
te maldije y lloré.

Heroína de tango, la vida dura,
me fue quitando aquella ingenuidad.
Pero he vuelto a creer que eras pura
y a saber que tuviste piedad.

(Poema de Homero Manzi)





http://www.homeromanzi.com/




** Homero Nicolás Manzione Prestera
(Añatuya, Argentina, 1 de noviembre de 1907 –
Buenos Aires, 3 de mayo de 1951)

Letrista y director de cine argentino, autor de varios tangos y milongas muy famosos, entre ellos Barrio de tango, Malena, Milonga sentimental y Sur.




lunes, 13 de abril de 2009

"IMAGINAR UNA LÁMPARA HASTA ENCENDERLA"


________________________
Fotografía: Paolo Roversi (Italia)
________________________
"Imaginar una lámpara hasta encenderla"

("Casi poesía", Roberto Juarroz, poeta argentino)

"CUANDO HACE MAL TIEMPO"



Fotografía: Paolo Roversi

CUANDO HACE MAL TIEMPO

Mientras dice la lluvia en los cristales
sus largas letanías fastidiosas,
me aduermo en las blanduras deliciosas
de las tibias perezas invernales.

El humo del cigarro en espirales
me finge perspectivas caprichosas,
y en la nube azulada van las cosas
insinuando contornos irreales.

¡Qué bueno es el diván en estas frías
tardes, fatales de monotonías!
¡Qué bien se siente uno, así, estirado

con una pesadez sensual! ¡Quisiera
no moverme de aquí! ¡Si se pudiera
vivir eternamente amodorrado!


Evaristo Carriego
Poemas póstumos, "Íntimas" (1913)




::: Poeta argentino nacido en Paraná, Entre Ríos en 1883.
Se educó en Buenos Aires, y desde joven participó en tertulias literarias y movimientos de tipo intelectual. Escribió en diversas publicaciones de la época, como «La Protesta», «Ideas», «Caras y caretas» y otras. Su obra literaria se extendió al teatro y al cuento dejando dejando varias publicaciones junto a su único libro de versos editado en vida, «Misas herejes», en 1908.
Después de su muerte, ocurrida en 1912, se publicó el conjunto de su producción poética con el título de «Poemas póstumos» y «La canción del barrio».

miércoles, 8 de abril de 2009

"AQUELLA VEZ EN EL LAGO" (Carriego)


**************************
Fotografía: Iris Brosch
**************************
"AQUELLA VEZ EN EL LAGO"
La góndola volvía.
Frente a frente estábamos,
en esa inolvidable
vieja tarde de otoño, purpurada
por la sangre del sol en el poniente.
Y porque te mostrabas displicente
a tu mismo abandono abandonada,
se me antojó decir, sin decir nada,
lo que quiero ocultar inútilmente.
Callaste, y como el agitar el rico
blasonado marfil de tu abanico
hubo una muda negación sencilla
en la leve ironía de tu boca,
yo me quedé pensando en una loca
degollación de cisnes en la orilla.
(Evaristo Carriego)
Poeta argentino nacido en Paraná, Entre Ríos en 1883. Se educó en Buenos Aires, y desde joven participó en tertulias literarias y movimientos de tipo intelectual. Escribió en diversas publicaciones de la época, como «La Protesta», «Ideas», «Caras y caretas» y otras. Su obra literaria se extendió al teatro y al cuento dejando dejando varias publicaciones junto a su único libro de versos editado en vida, «Misas herejes», en 1908. Después de su muerte, ocurrida en 1912, se publicó el conjunto de su producción poética con el título de «Poemas póstumos» y «La canción del barrio»

"El bulín de la calle Ayacucho" (Tango)








************************************

Fotografía: Paolo Roversi (Italia)

http://www.paoloroversi.com/


************************************



"El bulín de la calle Ayacucho"

Tango (1925)


Música: José Servidio / Luis Servidio
Letra: Celedonio Flores



Escuchar:

http://www.todotango.com/spanish/las_obras/letra.aspx?idletra=96


(02'48")

Guitarra de José Ricardo
Canta: Carlos Gardel
27/12/1925



El bulín de la calle Ayacucho,
que en mis tiempos de rana alquilaba,
el bulín que la barra buscaba
pa caer por la noche a timbear,
el bulín donde tantos muchachos,
en su racha de vida fulera,
encontraron marroco y catrera
rechiflado, parece llorar.

El primus no me fallaba
con su carga de aguardiente
y habiendo agua caliente
el mate era allí señor.
No faltaba la guitarra
bien encordada y lustrosa
ni el bacán de voz gangosa
con berretín de cantor.

El bulín de la calle Ayacucho
ha quedado mistongo y fulero:
ya no se oye el cantor milonguero,
engrupido, su musa entonar.
Y en el primus no bulle la pava
que a la barra contenta reunía
y el bacán de la rante alegría
está seco de tanto llorar.

Cada cosa era un recuerdo
que la vida me amargaba:
por eso me la pasaba
fulero, rante y tristón.

Los muchachos se cortaron
al verme tan afligido
y yo me quedé en el nido
empollando mi aflicción.

Cotorrito mistongo, tirado
en el fondo de aquel conventillo,
sin alfombras, sin lujo y sin brillo,
¡cuántos días felices pasé,
al calor del querer de una piba
que fue mía, mimosa y sinceral ...
¡Y una noche de invierno, fulera,
hasta el cielo de un vuelo se fue
!








::Recomiendo el libro "Romances de Tango" de Lucía Gálvez y Enrique Espina Rawson.

Canaro, Arolas, Cobián, Gardel, Le Pera, Discépolo, Manzi, Cadícamo y Contursi, los amores y amoríos de los compositores de tangos tuvieron las mismas características que sus creaciones. Casados o solteros, vivieron una complicada vida sentimental)

sábado, 4 de abril de 2009

"VETERANO DE MALVINAS"

Fotografía Juan Travnik (Argentina)

http://www.juantravnik.com.ar/




"VETERANO DE MALVINAS"

(Doménico Bova)

Tu rostro sigue marcado
a través de tantos años
tu tristeza no se borra
tu valentía no se olvida.
Muchacho joven aún
de niño fuiste soldado
y supiste de la guerra
sin haberla deseado.
Las vivencias te dejaron
aquellos gritos ahogados.
Tu patriotismo no se mella
aunque fuiste derrotado.
Tu grito de libertad
en las islas usurpadas
se agiganta y da un abrazo
a todos como a un hermano.
Soldado que las quisiste defender,
tus camaradas allí quedaron,
desde el cielo hoy los cubre
un manto celeste y blanco.
Con emoción te agradecemos
soldado de las Malvinas
siempre en ti y en nosotros viven
nuestras islas argentinas.








Leon Gieco - "Para la Vida" en el film "Iluminados por el fuego"




martes, 31 de marzo de 2009

"RESUMEN DE OTOÑO" (Cortázar)






Fotografía: Federico Erra (Italia)
"Resumen en otoño"

(Julio Cortázar)


En la bóveda de la tarde cada pájaro es un punto del
recuerdo.
Asombra a veces que el fervor del tiempo
vuelva, sin cuerpo vuelva, ya sin motivo vuelva;
que la belleza, tan breve en su violento amor
nos guarde un eco en el descenso de la noche.
Y así, qué más que estarse con los brazos caídos,
el corazón amontonado y ese sabor de polvo
que fue rosa o camino-
El vuelo excede el ala.
Sin humildad, saber que esto que resta
fue ganado a la sombra por obra de silencio;
que la rama en la mano, que la lágrima oscura
son heredad, el hombre con su historia,
la lámpara que alumbra.


Salvo el crepúsculo, Buenos Aires, Ed. Alfaguara, 1996

lunes, 23 de febrero de 2009

"Amantes"(Pizarnik)


******************************************

Photo:Mie Pjukkema
www.miepjukkema.nl/

******************************************




AMANTES

una flor
no lejos de la noche
mi cuerpo mudo
se abre
a la delicada urgencia del rocío.


(Alejandra Pizarnik)