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sábado, 7 de febrero de 2009

"La Maldonada"



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PH:Silvye Blum

www.sylvie-blum.com/

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*LA HISTORIA DE LA MALDONADA"


Fueron muchas las mujeres que se hicieron famosas en la conquista de América. Contaré la historia de una de ellas, bastante legendaria, de quien no se supo ni el nombre; sólo su sobrenombre: la "Maldonada".

Los españoles sufrieron grandes padecimientos al intentar poblar a la primera Buenos Aires. Muchos no pudieron tolerarlo, así como tampoco los malos tratos de los capitanes. Entonces deciden desertar de su deber de conquistadores y partir en busca de una nueva vida a otro lado.


Una mujer española, no pudiendo soportar más el hambre ni los sufrimientos, decidió marcharse con los indígenas. No tenía nada que perder, o se moría de hambre en Buenos Aires, o la mataban los indígenas, pero tal vez éstos la dejasen sobrevivir. Y como dice el cronista Ruy Díaz de Guzmán:
"Tomando la costa arriba llegó cerca de la Punta Gorda en el Monte Grande (sur del Riachuelo); y por ser ya tarde buscó dónde albergarse, y topando con una cueva grande que hacía la barranca de la misma costa, y repentinamente topó con una fiera leona que estaba en doloroso parto". Según cuenta Díaz de Guzmán, la mujer se desmayó al instante del susto; la leona viéndola como presa fácil acometió para atacarla, pero se arrepintió al ver que ni se preocupaba por defender su vida. La mujer, al ver lo que creyó una muestra de bondad, decidió ayudar a la leona en el parto, trayendo al mundo dos leoncillos. La española se quedó algunos días con ellos; la leona, aparte de alimentar a sus crías, lo hacía también con la famélica mujer.

Un día al salir de la cueva para tomar agua en la orilla del río, se topó con un grupo de indígenas. Inmediatamente la tomaron prisionera y la llevaron a su morada. Uno de los ellos la tomó por esposa.

Tiempo después, uno de los capitanes de Mendoza estaba recorriendo la zona cuando al llegar al asentamiento indígena reconoció a la española y la llevó con él. Pero como todos sabían sobre la huida de esta mujer, se decidió castigarla por traición. Resolvieron echarla a las fieras. La condujeron hasta la orilla del río y la ataron desnuda a un árbol, para que las bestias le diesen el castigo merecido.

Éstas se fueron acercando por la noche, pero entre ellas también estaba la leona que había ayudado la española. Ésta al verla tan desguarnecida, se quedó y la defendió de los ataques de otras fieras, dándole calor cuando se alejaban. Así lo hizo durante tres días. Para entonces, el capitán mandó a unos soldados a ver qué quedaba de la española. Los soldados la encontraron viva y, con la leona y sus leoncillos a sus pies, la cual sin atacar a los españoles se corrió a un lado para que pudiesen llegar hasta el árbol. Desataron a la mujer y la llevaron a Buenos Aires. La leona daba bramidos de pena al ver alejarse a su bienhechora.

De esta manera, la española quedó libre de su sentencia, ya que ésta no había podido llevarse a cabo. Ruy Díaz de Guzmán, cronista, es el que nos trajo esta historia, él dice en su libro ".la cual mujer yo la conocí y la llamaban la Maldonada, .". Es una interesante historia que no pasa de ser una de las tantas que cuenta Ruy Díaz en su libro La Argentina, las cuales tienen más de leyenda que de verdad.

Esta historia dio origen al nombre del arroyo Maldonado, que corre actualmente entubado y subterráneo a lo largo de la avenida Juan B. Justo, en barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires.




*Libro: "La Argentina" de Ruy Diaz de Guzmán

sábado, 17 de enero de 2009

"... Y A SUS PLANTAS RENDIDO UN LEÓN..."

Fotografía: Silvye Blum


"... y a sus plantas rendido un León".


(fragmento de la Marcha Patriotica argentina)




Marcha Patriótica

Oid, mortales, el grito sagrado
Libertad, libertad, libertad:
Oid el ruido de rotas cadenas:
Ved el trono a la noble igualdad.
Se levanta a la faz de la tierra
una nueva y gloriosa Nación
coronada su sien de laureles,
y a sus plantas rendido un león.

CORO
Sean eternos los laureles,
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos,
ó juremos con gloria morir.

De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar
la grandeza se anida en sus pechos:
a su marcha todo hacen temblar.
Se conmueven del Inca las tumbas,
y en sus huecos revive el ardor,
lo que va renovando a sus hijos
de la Patria el antiguo esplendor.

Pero sierras y muros se sienten
retumbar con horrible fragor:
todo el país se conturba por gritos
de venganza, de guerra y furor.
En los fieros tiranos la envidia
escupió su pestífera hiel;
su estandarte sangriento levantan
provocando a la lid más cruel.

No lo véis sobre México y Quito
arrojarse con saña tenaz ?
Y cual lloran bañados en sangre
Potosí, Cochabamba y la Paz ?
No lo véis sobre el triste Caracas
luto y llantos y muerte esparcir ?
No lo véis devorando cual fieras
todo pueblo que logran rendir?

A vosotros se atreve Argentinos
el orgullo del vil invasor.
Vuestros campos ya pisa contando
tantas glorias hollar vencedor.
Más los bravos, que unidos juraron
su feliz libertad sostener,
a estos tigres sedientos de sangre
fuertes pechos sabrán oponer.

El valiente argentino a las armas
corre ardiendo con brío y valor.
El clarín de la guerra cual trueno,
en los campos del Sud resonó.
Buenos Ayres se opone a la frente
de los pueblos de la ínclita unión,
y con brazos robustos desgarran
al ibérico altivo león.

San José, San Lorenzo, Suipacha,
Ambas Piedras, Salta y Tucumán,
La Colonia y las mismas murallas
del tirano en la Banda Oriental.
Son letreros eternos que dicen:
aquí el brazo argentino triunfó.
Aquí el fiero opresor de la Patria
su cerviz orgullosa dobló.

La victoria al guerrero argentino
con sus alas brillante cubrió,
y azorado a su vista el tirano
con infamia a la fuga se dió.
Sus banderas, sus armas se rinden
por trofeos a la libertad,
y sobre alas de gloria alza el pueblo
trono digno a su gran majestad.

Desde un polo hasta el otro resuena
de la Fama el sonoro clarín.
Y de América el nombre enseñando
les repite, mortales oíd:
Ya su trono dignísimo abrieron
las provincias unidas del Sud.
Y los libres del mundo responden
Al gran pueblo argentino salud !!!!

Sean eternos los laureles
que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir !!


(Claro, la cambiaron por cuestiones diplomáticas)